An offender among us

In Chicago, hundreds of child sex offenders are violating a state law by living within 500 feet of a child care facility, playground or school. And law enforcement agencies are failing to enforce the law.

Safe at home?

In investigating allegations of child sexual abuse, the Illinois Department of Children and Family Services often causes trauma, and black children and families are affected most.

Safe at home? (En Español)

Parada en la puerta principal de su hogar de dos pisos en una calle tranquila y residencial de Oak Park, Kimberly Stevens dio un beso de despedida a cada uno de sus tres niños de adopción temporal en una mañana soleada de abril 2006, diciendo que los verí­a más tarde. Stevens no sabí­a que “más tarde” terminarí­a siendo más de dos años y medio para su hijo y más de tres para sus dos hijas. No sabí­a que el niño pasarí­a tiempo en un hospital psiquiátrico y regresarí­a a su cuidado siendo ni la sombra de la exuberancia de antes. No sabí­a que estaba entrando a un proceso legal que le costarí­a miles de dólares y consumirí­a casi todo su tiempo y energí­a. Lo único que sabí­a Stevens era que habí­a sido una mañana tí­pica de despertar a los niños, vestirlos, darles de comer y prepararles para la escuela.

Getting there

The exact dates of the abuse are just hazy shards of memory, but Maritza will never forget what happened. Two uncles and one of her father’s cousins. The abuse starting when she was just 6 years old. And her saying nothing at the time, or in the years afterward. That was many years ago.